Todos duermen en la humilde morada;
más la pena de pensar que ya no estarás
me deprime y me desvela.
¿Dónde estás latente corazón,
que escondido te quedas?
Porque no le verás más.
Sola, triste y acongojada,
los deseos se esfuman.
Más la lejanía está presente.
Como quisiera amado mío, que estuvieras
dormido en casa;
pero no te veo ….
Los árboles con sus ramas crujientes
me avisan que el amanecer se acerca.
Todo está preparado…
Se sienten las cadenas…
Ya se soltará al condenado;
las rejas se abren y sales engrillado.
Los fusileros se preparan,
ahí está tu última mirada.
Las bendiciones llegan…
Más de ti, ni una palabra;
En vano dirás: ¡No soy culpable!
las pruebas que presentaron así lo estipularon.
Los ojos te vendan,
tu pecho se hincha…un suspiro se escucha.
¡Quiero abrazarlo…déjenme hacerlo!
Por favor, no me lo impidan…
Más todo es inútil, no me dejaron.
Impotencia extrema es lo que siento ya.
Caigo de rodillas, las fuerzas ya no dan más.
Tu cuerpo tiembla… sólo murmullos escuchas.
La voz de mando perturba…
¡Preparen…¡apunteeen… fuegooo!
Una ráfaga apaga el instante,
el pecho ensangrentado deja ahora
escapar el hálito del suspiro.
En vano el llanto, en vano los lamentos.
Todo está consumado, su cuerpo es retirado.
Desde afuera alguien grita: ¡Altooo, altoooooo!
¡Paren la ejecución, paren la ejecución!
¡¡El condenado, … el condenado …
Inocente es!!

Autor : Bernardita

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