Mi corazón palpita como mar,
a veces torrentoso,
para luego calmar.
Las siluetas de las lámparas reflejan
la ausencia fugaz;
no retornan los principios de aquel
que no vendrá.
Susurros del alma
sólo se escucharán,
más lo mío es quizás trivial
la agonía ya marca su paso final.
No me llores alma mía
con este encuentro casual,
sólo sé que él mira atrás
como a otro lugar.
Más ya no me importa
total que más da,
si la vida es un susurro
que nadie podrá cambiar.
Más a lo lejos un grito de tempestad
que vacilan los gorriones
en su trayecto final,
no me angustio ya
si ahora se, que nunca más volverá,
más la vida sigue,
como un lento peregrinar.
Las voces de los ecos
de este amor fugaz,
sólo lo estiman los vientos
y la sombra detrás.
Más los hechizos volaron
de aquel que ya no vendrá
para acurrucar mis sueños
en su trayecto final.
Si, ahora se que nunca más volverá,
pues la sed del manto fecundo
en su trayecto final.
Si, ahora se que nunca más volverá,
pues la sed del manto fecundo
lo tiene ya en otro lugar.
Autor Bernardita
(derechos reservados )

Cuando un amante se va comienza una nueva historia donde mas de alguien querrá llegar y ocupar su lugar
ResponderEliminarGracias ...
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